La ciudad es línea, ritmo y movimiento. En esta serie de obras gráficas, los rotuladores se convierten en una herramienta universal que permite captar la estructura del espacio, su perspectiva y su geometría interior. La línea aquí no es solo un elemento técnico, sino una forma de mirar la ciudad desde otra dimensión.
Siempre me ha interesado la mezcla entre la lógica arquitectónica y el caos vivo de las calles. Porque la ciudad no son solo edificios: también son las personas, las escenas inesperadas y la vida que surge entre ellas. En estos dibujos, las perspectivas rigurosas conviven con trazados medievales, y las figuras humanas introducen pequeñas historias que animan el espacio y crean sensación de presencia.
Algunas obras son bocetos rápidos; otras, estudios prolongados de texturas y superficies. Juntas forman la imagen de una ciudad que respira: estructurada, emocional, humana. Es mi manera de ver la ciudad y de mostrar cómo la línea puede convertirse en emoción.
Inauguración: 8 de enero a las 19 horas
