Esta exposición propone un recorrido por el rostro humano como territorio de memoria, diferencia y belleza. Cada obra se presenta acompañada de su matriz, colocada frente al grabado como si ambas piezas se miraran entre sí. Este gesto revela el origen, el proceso y la huella: el rostro no solo como imagen final, sino como construcción.
El grabado, entendido como repetición y variación, dialoga con la idea de que ningun rostro es igual a otro, aunque compartamos rasgos, gestos o estructuras. La matriz —rígida, marcada, herida-conserva la historia del acto creativo, mientras la estampa muestra la posibilidad de transformación, de multiplicidad y de lectura emocional.
Cada rostro expuesto cuenta una historia única. En las líneas, las sombras y las imperfecciones se manifiestan la identidad, la experiencia y el paso del tiempo. La belleza no aparece como ideal, sino como resultado de la diferencia: en lo asimétrico, en lo inacabado, en lo particular.
La exposición invita al espectador a detenerse, a mirar con atención y a reconocerse en el otro. A través de estos rostros, se plantea una reflexión sobre quiénes somos como seres humanos, cómo nos construimos y cómo la diversidad es la verdadera riqueza que nos define.
Gerson Rodriguez Vasquez
Gersonrodriguezvasquez13@gmail.com
Inauguración 2 junio a las 19 h
