Son 60 años de vida y 40 de amor por la fotografía. Parecen muchos, aunque han pasado en un plis-plas.
La fotografía la descubrí a finales de los 80 en la facultad de arquitectura. Fue como encontrar mi medio de comunicar y expresar mis sentimientos.
En 1990 vine a Barcelona por primera vez por un intercambio de trabajo a través del programa IAESTE. Las oportunidades surgieron: un trabajo en urbanismo, estudios de posgrado en la UB, exposición fotográfica a la Agrupación Fotográfica de Cataluña, viajes, entre otras cosas. Así me fui quedando más tiempo, hasta que decidí vivir aquí.
Barcelona es mi ciudad del alma. Aunque no sea perfecta, es donde me encuentro mejor. Y viajando he descubierto el mundo a través de la arquitectura, de la gente por las calles, del paisaje natural, tan extraordinario que hay en todas partes.
Esta exposición conmemora mi pasaje por este mundo a través de la fotografía y su influencia a mi vida.
